jueves, 31 de marzo de 2011

W.

Vamos... No te lo creas tanto. O bueno, ¿por qué no? Hazlo, creételo. Al fin y al cabo es todo verdad.
Me encantas. Con todas las letras. Y además, en mayúsculas. ME ENCANTAS.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Me gusta.

La playa en verano. Ver 5 películas seguidas un sábado por la noche al llegar a casa. El skate, el snow y el surf, aunque no los practique. Andar sola por la calle mientras escucho música. Las fiestas. Ver la tele y navegar por Internet. Tener miedos. Actuar por impulsos, aunque raras veces lo haga. Reír. Estar con mis amigas de verdad. Ser yo misma. Sentir el sol en la piel. Viajar. Escuchar música a todo volúmen. Hablar sola con la tele. Los niños pequeños. El verano. Comer. Sonreír. Llorar mucho tiempo sin parar hasta olvidarme de porqué lloraba. El sentimiento que se tiene después de llorar. El olor a palomitas. El pan caliente. Ir de compras. La ciudad. Las grandes ciudades. Leer revistas. Escuchar el silencio. Comer helados. Tomar el sol. Los vestidos, las gafas de sol, y las sandalias. Dormir. Discutir y tener la razón. Salir por ahí. No tener prejuicios, ni ser hipócrita.

martes, 29 de marzo de 2011

De nuevo él.

- Como me hacía falta esto. ¡Dios, qué de gente! Y que de niños. Rubios, ojos verdes; morenos, ojos azules; morenos, ojos oscuros. Miro a un lado y veo a un niño moreno, pero paso, se ven tantos así. Vale, me suena. ¿Por qué me suena? Me doy la vuelta, pero no está. No me extraña, con tanta gente...
+ ¿Era ella? No la recuerdo así. Antes tenía el pelo más claro y los ojos...menos tristes. ¿Por qué está triste? Igual debería decirla algo. ¿Por qué ha desparecido? Vale, sí, hay mucha gente, pero me da igual, quiero verla. ¡Por fin! Ahí está. Voy a ver por qué está sola.
- ¿Por qué no logro saber quién es ese chico? ¡No me acuerdo! Bah, paso. No me apetece nada, Dios.
+ Me acerco a ella, abrazándola por detrás. "Hola preciosa." Me encanta su olor, su respiración, su tacto... Me encanta ella. "¿Por qué estás sola?" Sigo hablándola al oído y susurrando. Cierro los ojos y me dejo llevar por sus palabras, por ella.
- Ahora sí puedo recordarle. Pero... ¿Por qué no conseguía recordarle? Siempre le he tenido en mis pensamientos. Da igual, será por el tiempo que llevo sin verle. Bueno, aún no le he visto, pero su voz me basta. Es él. Y me abraza. Creo que me pregunta algo, pero no soy capaz de pensar con claridad teniéndole tan cerca. Venga, piensa, contéstale. "Pues... No sé, me apetecía dar un paseo."
+ "¿Y por qué vienes sola?" La echaba de menos, mucho, muchísimo. Creí que no iba a cruzarme más con ella, pero se ve que el mundo es muy pequeño. Y ahora, aquí estoy, con los brazos en su cintura. Sonrío. Me alegro tanto de verla. Ójala pudiera saberlo.
- Me ha hablado otra vez, y he vuelto a no prestar atención a sus palabras, no sé en qué pensar. Vale, céntrate. "Pues, porque a nadie le apetecía salir. Y bueno, no iba a quedarme en casa en un día como este." Me da la vuelta, para que pueda verle, aún con sus manos en mi cintura. Bueno, quizá un poco más abajo. Sonríe. Cómo ha cambiado. Su expresión es diferente. Sus labios sonríen, por fin. Y sus ojos... Sus ojos siguen igual de increíbles que el primer día.
+ ¿Cómo puedes ser que la haya olvidado tanto? Ha cambiado, se la ve madura, y mucho más guapa, si eso es posible. "Pues la próxima vez, llámame si no tienes a nadie con quién quedar." Abre los ojos, bueno, supongo que no se lo esperaba. Me acerco a ella, sólo un poco, sin que apenas se de cuenta.
- ¿Qué le llame la próxima vez? Creo que se ha equivocado de persona. ¡Pero será posible que me lo haya dicho a mí! Sonrío. "Vale... Oye, podrías avisar ante estos repentinos cambios tuyos, eeh." No sé lo que quiere. No sé... Si vuelve a jugar conmigo. Pero me acerco un poco más a él. Su olor...
+ "No te preocupes, no habrá más." Me acerco a ella, y me doy cuenta de que nos hemos estado acercándonos poco a poco los dos. La miro a los ojos, sonreimos.
-" Vale, me alegro de que no vayas a volver a cambiar, porque no sé si lo superaría." Se acerca. No puedo decir que esperaba este momento, pero me está encantando. Cada vez más cerca de él. Feliz.
Y se besan.

lunes, 28 de marzo de 2011

Consiste en luchar.

Dicen, dicen, dicen, hablan sin parar. Dicen que soy superficial. Creen que siempre soy feliz y que mi mayor problema es qué ponerme mañana. También piensan que mi vida es rosa, y que todo es perfecto, y que puedo tener al chico que quiera, y que no necesito esfuerzos. Creen que siempre tengo lo que quiero.
Podéis creer lo que queráis.
Sí tengo sentimientos y no siempre soy tan feliz como parece, tan solo lo intento. Mis problemas van más allá de qué ropa ponerme. Y sí, sí, me he enamorado. Y, creedme, tener al chico que quiera no sirve de nada si él no está. Mi vida no es rosa ni tampoco perfecta, puede que sea una de las más imperfectas del mundo, y no, no tengo todo lo que quiero, pero la diferencia es que yo lucho por ello.

domingo, 27 de marzo de 2011

:)

- Sabes que me gustas. Que te quiero. Solo te pido una cosa.
+ A ver, pequeñita, sorpréndeme.
- Un beso. Solo uno y te dejaré en paz.
*Se besan*
- Esto es lo que quería.
+ ¿Para qué?
- Pues para que veas lo que te pierdes.

sábado, 26 de marzo de 2011

No deberías volver.

-Mira, sé que he sido un estúpido y que no merecías eso, pero, no sé, intenta entenderme...
-¿Que intente entenderte? ¿Y qué te crees? ¿Que no lo he intentado? ¿Que pasé de tí como tú pasaste de mí? ¿Que no me he pasado cientos de días y de noches preguntándome qué había hecho yo mal? Intentaba buscar... Algo. Pero no encontré nada. Hasta ese día que... Bueno, nada.
-No, dime, dime.
-No. Ahora soy yo la que pasa de tí, ¿vale? - le digo. No parece creíble por la cara que pone. Buah, si ni siquiera me lo creo yo...
-Venga, no seas cría.
-¿Qué no sea cría? ¡Pero tú quién te has...!
-Escúchame. Sé que estás enfadada, pero... Hoy he venido a pedirte una segunda oportunidad.
No sé que decir. Sé que tiene razón, y que todos nos merecemos una segunda oportunidad en la vida. Pero, joder, me ha hecho tanto daño.
-¿Para qué? ¿Para volver a dejarme tirada cuando menos me lo espere? Porque no estoy dispuesta a eso.
-No. Te juro que nunca más me iré sin decir nada. Sólo quiero volver a ser lo que antes éramos.
¡Joder y yo! Pero si supieses la angustia que he pasado al verte de la mano de la que fuese... No sabes lo mal que lo pasé.
Me agarra de la barbilla y me obliga a mirarle a los ojos. Antes no me trataba así. Me parece que estamos demasiado cerca.
Y de pronto el corazón se me dispara como no lo hacía en mucho tiempo.
-Una vez me dijiste que volverías, pero hace mucho que dejé de confiar en esa promesa. No imaginaba...
-¿Qué? ¿Qué volvería? Siempre cumplo mis promesas, siempre.
Me resulta muy difícil aguantar esa mirada. Así que alguna vez evito su mirada, pero como me tiene cogida de la cara sólo acierto a ver sus labios. Y entonces tengo que volver a mirarle a los ojos.
-¿Sabes una cosa? - me dice mientras sonríe.
De pronto me empuja para atrás y me pone contra la pared. Noto que baja sus manos hasta mi cintura. Ahora si que estamos
demasiado juntos.
-Te quiero.
Y me besa...

viernes, 25 de marzo de 2011

Vive, por favor.

Algo ahí dentro te dice que la única cosa que nadie puede quitarte son tus recuerdos. Que pase lo que pase, lo que viviste lo viviste. Y es tuyo. Tu vida. Tu historia. No vas a ser tú la que borre sus mejores partes. Algunas igual duelen un poquito. Pero has aprendido que hasta las despedidas pueden ser bonitas. Que hasta en un adiós se puede encontrar un poco de felicidad. Que lo negro también es blanco. Que no hay blanco, sin negro. Sabes que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren. Y no quieres perderte ese viaje. Por eso lloraste de alegría mientras le decías adiós. Y hasta se te escapó la risa. Y querías irte a tomar unas copas después de haber cortado. Porque en ese triste momento, también encontraste la felicidad. Inapropiada, inoportuna, pero felicidad, después de todo. Felicidad por lo que viviste. Felicidad por lo que te llevas. Por lo que recuerdas. Una historia así no puede convertirte en una víctima. Eso sí sería un pecado.
Sabes cómo funcionan los recuerdos. En un momento te sacan una sonrisa y en el otro te clavan un cuchillo. Pero estás dispuesta a vivir con eso, porque sabes que de eso va este juego. Algunos no quieren jugar. No sacan las fichas de casa. Prefieren quedarse ahí, en lo seguro. Pero tú sabes que sólo hay una oportunidad. Y estás dispuesta a darlo todo por la meta. En el manual de instrucciones pone que lo vas a pasar muy mal. Que vas a llorar. Que te vas a sentir estúpida. Que fallarás. Que te partirán el corazón. Que tendrás miedo. Que fallarás otra vez. Que no entenderás nada. Y tu respuesta a todo eso es:
¿Y qué?
Tú vas a vivir una vida real. Quizás duela. Pero no te importa. Porque hay una sola cosa que dolería mucho más: no vivirla.

jueves, 24 de marzo de 2011

Mi Mejor Amiga.

Apóyame cuando lo necesite. Dame la mano cuando tenga miedo. Abrázame cuando me veas llorar. Hazme reír con tus locuras. Dime que me quieres cuando los días no me van bien. Corrígeme las faltas de ortografía cuando te escriba una carte. Regálame chocolate sin que yo te lo pida. Siéntate a mi lado cuando quiera estar sola y sobre todo di que me echas de menos cuando hace sólo 6 minutos que me has visto.
¿Pero qué digo? Si eso, ya lo haces.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Quizá.

Quiero que sea verdad todo lo que dicen. Todo lo que tú dices.
Quiero un día contigo, una noche y, quizá también, una vida. Contigo, de tu mano.

Pero te estás equivocando, ¿es que no te das cuenta? ¡Tia, por favor! Mírate, pareces estúpida. Ya, ya, pero una estúpida ilusionada, lo sé. No te creas que no lo sé. Pero conviene no hacerte tantas ilusiones, creía que ya habías aprendido. ¡Que sí, que ya sé que es difícil! Pero hay que intentarlo... Vale, esté bien, hazte ilusiones. Olvídame... ¡Pero es que puedes ser sólo un juego! Bueno, no lo creo. Él no lo haría. Bah, no le conoces tan bien como para saberlo. Y luego está el hecho de... Bueno, ya sabes del hecho al que me refiero. Eso es odioso. Ya, pero él es tan mono... ¿Has visto como se acercaba a mí a la mínima oportunidad? ¿Y cómo me miraba?... ¡Que no! Que no te engañes. Está bien. Me gusta.
FUCK.

martes, 22 de marzo de 2011

-Dibujar su inicial por todos lados, e incluso en tu mano. Sonreír cuando te habla como si fuera lo más gracioso del mundo y decirle con esa vocecita que es tonto. Obsesionarte con su voz y su increíble sonrisa. Creer que su olor ha de formar parte de cualquier molécula de oxigeno que inspires; que sus pupilas y sus iris van a acabar de trastornarte, porque esos ojos verdes son encantadores. Tararear esa canción porque así te acuerdas de él en todo momento...
+ ¡Eso! Eso es exactamente de lo que te hablo.

lunes, 21 de marzo de 2011

Por mucho que digan.

- ¿Quieres saber algo más de mí?
~ Sí. ¿Cuál es tu color favorito?
- El de tus ojos.

domingo, 20 de marzo de 2011

;)

-Ese cocodrilo ha estado a punto de comerme vivo!

-No lo culpes. Yo he estado a punto de hacerlo varias

veces...

jueves, 17 de marzo de 2011

Estaba pensando en tí.

Me llamas, me invitas a pasar una tarde con los demás. Ni me lo pienso dos veces, cojo un chaqueta y espero impaciente a que me avises. No sé por qué tiemblo... No sé si es la emoción de ver algo nuevo o de volver a verte a tí después de dos semanas largas. No sé, no quiero pensar que sea por lo segundo, aunque por instantes, sí que lo pienso. Me das un toque y quiero hacerte esperar, pero es imposible, imposible de verdad, así que bajo corriendo. Llegas y me recoges, estás tan genial como siempre. Quizá con el pelo un poco más largo, así tal y como me gusta. Me saludas, te pregunto que dónde vamos, y dónde están los otros, y qué vamos a hacer... Lo sé, lo sé, perdona, no te gustan tantas preguntas a la vez. Pero me respondes que es una sorpresa, que no puedes decirme nada. Intento insistirte, pero me conoces, así que me callas y empiezas a hablar. Llegamos, qué bonito parque has elegido. No hay nadie, era esa cita que tanto tiempo llevabas planeando. Empiezas a hablarme, empezamos a hablar de cómo nos ha ido en este tiempo y, después, de cosas más personales. Estaba pensando en acercarme y darte un beso en la mejilla. Todavía no me atreví...
No sabía qué contarte que no te hubiese contado ya. Empiezas a picarme, y lo consigues claro, cómo no. Pero esta vez has hecho  que me cabree de verdad, quizá te hayas pasado un poco. Te grito, me gritas, y me pongo nerviosa. Siempre acabamos así. Con lo bien que iba la tarde. Seguimos gritando durante un rato, estoy a punto de llorar, parece que no te importa... Te insulto, me insultas, me hace daño, intento que no se note, vuelvo a insultarte... Me coges y me besas. Me abrazas. Me dices que nunca volverás a decir esas cosas, que lo sientes, que has sido un estúpido... Cállate y bésame. Con eso te prometo que lo arreglas.
Luego, vinieron un par de caricias inocentes y un par de besos pasados de control. Y, creo que aquí, ya sobran las palabras.

miércoles, 9 de marzo de 2011

-Grítame.
- ¿Qué?
- Lo que has oído, grítame, fuerte, muy fuerte. Grítame todo lo que no quiero oír. Todos mis defectos, las cosas que no soportas de mí. Enfádate conmigo, dime que soy una niñata mimada y quejica, que a ver si un día maduro. Dime todo eso que la gente no le dice a los demás, dime lo que verdaderamente piensas de mí. Pero después de eso, hazme un favor, sólo uno. Dime que me quieres, pese a todas las cosas que me has gritado.

lunes, 7 de marzo de 2011

Ahora es diferente.

Pff...
Qué nivel de sobrecarga.
Pero un día te das cuenta. Te das cuenta de que no es verdad, de que el chico mono por el que estabas coladita, aunque mejor sería decir encaprichada, no es por quien estás coladita en realidad. Te das cuenta cuando alguien te pregunta: "Oye, ¿y de chicos qué tal?"; y tú contestas entonces que "como siempre, aunque hay un chico muy mono...". Y es verdad, ese chico será muy mono y todo lo que tú quieras, pero pasa de tí, y te enfadas con el mundo porque piensas "¿qué he hecho mal?", cuando en realidad no has hecho nada, porque ni si quiera has hablado con él, no habéis mantenido una conversación de más de seis palabras. No le importas. Pero te da igual, llegas a casa y te pones a pensar en él... Pero piensas, y te das cuenta de que por él no hay nada, y sin embargo hay un nuevo sentimiento del que tú no tenías ni idea. Y resulta que acabas pensando en otro. Uno que ni te imaginabas que podría estar en esa situación, porque desde el principio fue el típico graciosillo que te pica, que te hace bromas, que habla todo el rato contigo, que en cuanto hablas con alguien él ya está metido en vuestra conversación y acabas por hablar con él y no con la otra persona y además de cosas que no tienen nada que ver, que te cabrea porque es un estúpido, que te saca una sonrisa en cualquier momento, pero que acaba siendo el más maduro, el que más bonita tiene la sonrisa, el que más recuerdas, el más inteligente, el que tiene dos dedos de frente...
Ese chico del que ahora no puedo evitar quitar la mirada. 
Y le odio, porque por su culpa no puedo estudiar ni concentrarme ni ver nada que no sea su sonrisa ni puedo dejar de estar pendiente de él...